La partitura del infinito

Con el delicado cuidado con el que los antiguos escribas egipcios reproducían símbolos sobre papiros, puedo imaginar a Irene Vallejo entrelazar cada página que compone su libro, un libro sobre los libros, con la entrenada dedicación de una paciente artesana. Cuida sus ideas y el baile de sus palabras, dibuja con proeza las líneas de la historia y suma la musicalidad de la poesía, permitiendo que ambas -historia y poesía- construyan el sostén ideal para abordar la complejidad del tema que se propone El infinito en un junco.

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I was told there’d be cake.

Esta semana me demoré un poco más en leer mi libro semanal pues estuve esperando un pedido de Amazon con libros de ensayos y no lograba concentrarme en ningún otro hasta que me llegara mi anhelada caja. Cuando por fin llegó mi regalo propio, me dediqué a leer fragmentos de los cuatro libros como niña…